Croquetas veganas

Croquetas

Pues sí, resulta que muy muy poquitos platos les queda a los veganos por imitar y esta vez os vengo con uno que seguro que a casi todos os flipa, ¡las croquetas! Yo desde que soy vegana y puedo tomar hamburguesas, pizzas, tortillas de patata y croquetas, soy inmensamente feliz.

Nivel: Abuela (Esto viene a ser: históricamente profesional).

Ingredientes para delgados en los que habita un gordo (mi caso):

  • 800 ml de leche de soja o avena.
  • 150 gramos de harina de trigo.
  • Dos zanahorias.
  • Una cebolla.
  • Medio calabacín.
  • Dos ajos.
  • Cuatro champiñones grandes.
  • Nuez moscada.
  • Pimienta negra.
  • Harina de garbanzo.
  • Pan rallado.
  • 50 ml de aceite de oliva.

1º Paso: Si queremos ser rápidos, vamos a trabajar en dos sartenes. En una dejamos la verdurita a fuego medio lento pochando. Recordad que las croquetas se pueden hacer de lo que queráis: de boletus, zanahoria, calabacín… cualquier verdura que se os ocurra. Incluso venden jamón y bacon vegano para simular las clásicas de jamón. En este aspecto, la creatividad que podemos darles es como la de toda la vida. En la otra sartén vamos a tostar unos minutos la harina a fuego medio, hasta que adquiera un color cremita. Recomiendo hacer esto con una cuchara de madera.

2º Paso: Sin dejar de remover la harina, vamos añadiendo la leche vegetal que más nos guste. En mi caso, la que más me mola es la de avena. Vamos a cocer esta mezcla durante unos 12 minutos, dándole vueltas. Le añadimos la nuez moscada, sal y pimienta. Si se nos queda muy líquida, añadimos más harina y al contrario, si la veis secuna, le añadimos más leche.

3º Paso: En una licuadora o batidora, mezclamos la verdura pochada y la bechamel. Hay quien prefiere trocear en taquitos muy pequeños las verduras y champis y no triturarlos. Este paso os lo podéis saltar si la bechamel no os ha salido con grumos, pero como este es nivel abuela y pocos de los que siguen mi blog han llegado a esa categoría de profesionalidad, lo mas normal es que algún grumillo nos quede y tengamos que triturar. A mí me gusta triturarlo todo y a lo mejor en el caso de los champis, dejar algún trocito :3 Este paso es al gusto del paladar de cada uno.

4º Paso: Una vez que ya hemos mezclado a nuestro gusto la bechamel y las verduras, hay que dejarlo enfriar. Lo más recomendable es que dejemos la masa enfriar toda una noche y a la mañana siguiente meterla en la nevera para la hora de comer. Si metéis la masa en la nevera luego estará más durita para liar las croquetas y nos resultará más fácil.

5º Paso: Vamos a por el rebozado. Una vez enfriada la masa, vamos a poner en un bol harina de garbanzo y leche de soja o avena. La mezcla ha de tener el mismo espesor que la de los huevos batidos. La harina de garbanzo es de lo mejorcito que he visto para sustituir el huevo en los platos salados. Si no tenéis, la de maíz también puede estar bien. Seguidamente, en un plato o bol, añadimos pan rallado a gusto. De esta manera, nos ponemos en una mesa con estos tres platos delante:

Ingredientes

6º Paso: A enrollar croquetas. Es un poco rollo repollo, pero merece la pena. Podéis hacerlas alargadas (como le gustan a Guille) o en forma de bolita. Con una cuchara, vamos a ir dándole forma a las croquetas, luego las pasamos por la masa de harina de garbanzo y luego por el pan rallado. Yo soy muy cansina y realizo este procedimiento dos veces, que así me queda una capa exterior bien crujiente y no se me rompen al freír. Este procedimiento os puede llevar una media hora, según la cantidad de masa que hayáis hecho.

7º Paso: Freír en aceite muy caliente las que os vayáis a comer. Yo recomiendo hacer un poquito más de masa de lo normal, para que así podamos congelar y tener para otra vez. Recordad poner un papel de cocina debajo para que absorba el aceite, ¡y a servir con una ensaladita!

Valoración de los catadores: ¿Congelar para otra vez? ¿Eso qué es? Desaparecen en dos días. Y si nos comemos la masa antes de liarla en croquetas, pues no pasa nada. Pues no, Guille, eso no es así. Fatal. Y Milka y Menta, las cosas no funcionan así tampoco.

Torrijas veganas

Torrijas

A mí la Semana Santa me trae sin cuidado. Pero cuando ya hablamos de vacaciones y de torrijas la cosa se pone seria. El año pasado nos quedamos sin probar las torrijas por el rollo del veganismo, pero si hay algo que estoy aprendiendo con este tipo de dieta, es que ningún plato es imposible de imitar y de manera deliciosa. La madre de Guille se trajo de Sevilla mi tierra pan de torrija y el viernes pasado los fogones de la casita de Ávila destilaron un amable olorcito a torrija, ¿cómo se hacen? Allá vamos.

Nivel: Celestial.

Ingredientes para cuatro personas:

– Un litro de leche de almendras.

– Piel de un limón.

– Dos o tres ramitas de canela. También canela en polvo, para espolvorearlas al final.

– 8 cucharadas de azúcar blanca o moreno. Ya sabéis que el azúcar moreno tiene un sabor más intenso.

– Un bloque de pan de molde de torrija (da como para unas 8 o 10 torrijas).

– 300 gramos de harina normal o de garbanzo.

– Levadura.

– Agua.

– Aceite de oliva Virgen Extra.

1º Paso: Cortar el pan. Pero como María Jesús ya trajo el pan de torrija en pan de molde ya rebanado, nos saltamos ese paso. Lo suyo es que tengan un par de centímetros de grosor.

2º Paso: Calentamos la leche de almendras en el fuego, junto a la cáscara de limón, el azúcar y la canela. No hace falta que esté mucho tiempo hirviendo, con cinco minutitos es más que suficiente. Si no habéis probado las torrijas con la leche de almendras, ya estáis tardando.

3º Paso: Dejamos que la leche se enfríe un poco y en una bandeja, vamos poniendo las rebanadas de pan de torrija, rociándolas bien con la leche de almendras. Las dejamos de 5 a 10 minutos macerando, no mucho más, no se vayan a romper.

4º Paso: Mientras maceran las torrijas, vamos a preparar harina para rebozarlas. En un bol, ponemos los 300 gramos de harina junto a la levadura y añadimos agua, de tal manera que nos quede una masa parecida a la consistencia del huevo batido.

5º Paso: Ponemos el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio alto y, tras rebozar las torrijas en la harina, las freímos hasta que se queden bien doraditas. Según las vamos haciendo, las colocamos en una bandeja con un papel de cocina, para que absorba parte del aceite de la fritanga.

6º Paso: Una vez fritas todas, dejamos escurrir bien el aceite y retiramos el papel de cocina. Lo suyo es que nos haya sobrado parte de esa leche de almendras cocida con limón, azúcar y canela, así que se la echamos a las torrijas ya fritas, para que nos queden más jugositas. Finalmente, las espolvoreamos con azúcar y canela y a dejar enfriar en la nevera.

Valoración de los catadores: Pues nos quedamos flipando con el resultado. Yo que lloraba por las esquinas porque ya no podía volver a probar las increíbles torrijas de mi madre, estaba volviendo a disfrutar de este plato tan característico de estas fechas. Guille se comía una para cenar, otra para desayunar y otra para merendar. Es muy goloso, así que estaba de enhorabuena. Desde aquí queremos agradecer a la mami de Guille que pusiera el cariño y el empeño en hacer esas maravillosas torrijas. Nos da mucha leña con el tema del veganismo, pero al final con ella pocos platos veganos se nos resisten.

 

Tortilla de patatas vegana

Tortilla de patatas

No se puede negar que el mundo vegano se las ingenia al máximo para conseguir un equivalente a los platos que contienen productos de origen animal. Cuando me dieron a probar en un mercado un trocito de tortilla de patatas vegana, se me iluminó la vida, ¿cómo podía dar tanto el pego? De esta manera, en la casita que tenemos en Ávila, nos pusimos a experimentar con la mamá de Guille. Para quienes prueban por primera vez la tortilla de patatas vegana, abren mucho los ojos y te preguntan, “¿En serio no lleva huevo?” Os ofrezco una  versión de la tortilla de patatas muy saludable y baratita. Además a los celíacos les viene muy bien, pues la harina de garbanzos no tiene gluten.

Nivel: Picnic.

Ingredientes para cuatro personas:

– Cuatro patatas, tres si son grandes.

– Una cebolla.

– Un tomate rallado.

– 8 cucharadas de harina de garbanzo.

– Leche de soja/arroz. Hay gente que le echa agua, pero a mí me parece que está más sabrosa con algún tipo de leche vegetal.

– Aceite de oliva.

– Sal.

Elaboración: Una tortilla de patatas vegana se hace exactamente igual que la de huevo, sólo que lo que nos hará de huevo batido será la pasta de la harina de garbanzos y la leche de soja.

1º Paso: En una ensaladera, añadimos aproximadamente 8 cucharadas de harina de garbanzo y lo mezclamos todo con leche de soja. La mezcla estará perfecta cuando consigamos una textura parecida a la del huevo, que es líquida pero un poco densa. Añadimos la sal y lo apartamos unos minutos.

2º Paso: Cortamos las patatas en láminas muy finas y freímos en una sartén con aceite de oliva. Cuando estén hechas, las sacamos y las añadimos a la pasta de leche de soja y harina de arroz.

3º Paso: Pochamos a fuego muy lento la cebolla y al finalizarla, la añadimos a nuestra mezcla. Hay mucha gente que se queja de que la tortilla de patatas vegana se les queda muy seca, por lo que un truco que queda muy rico, es añadirle un tomate rallado, que le aportará jugosidad y más sabor.

4º Paso: Vamos a freír nuestra mezcla en misma sartén en la que hemos estado friendo la cebolla y las patatas, pero antes quitad gran parte del aceite, porque así cuando le deis la vuelta, evitaréis que chorrée aceite hirviendo y tengáis un accidente. Vamos a cuajar la tortilla a fuego muy lento para que no se queme, moviendo con brío la sartén para que no se nos pegue y dándole eventualmente formita con una espumadera. La dejamos hacerse aproximadamente unos cinco minutos por un lado y otros cinco por otro.

Tal y como sucede con los bizcochos, es recomendable dejarla reposar unos minutitos, para que no se deshaga.

Valoración de los catadores: Creemos que la de huevo está más rica, pero el parecido es sorprendente. Probadla y ya me diréis. Creo que todo el mundo que se ha metido en la boca un trocito de tortilla vegana ha quedado muy sorprendido por el parecido a la tortilla de patata tradicional. Acompañadla de una ensalada y a disfrutar de la vida vegana ❤

Para los que os estéis iniciando en el veganismo o tengáis alguna duda, no dudéis en preguntadme, por privado, por mi blog e incluso por mi Ask.

 

Espaguetis a la carbonara veganos

Espaguettis carbonara (pequeña)

Desde que somos veganos hay platos que echábamos mucho de menos, algunos nos dimos cuenta de que eran fácilmente sustituibles, como la pizza o las hamburguesas (por favor, tenéis que ir al Zombie Bar a problarlas)… y ahora, con todos ustedes, los espaguetis a la carbonara veganos. Se preparan exactamente igual que los de toda la vida. La única complicación es que tenéis que ir a tiendas muy específicas para encontrar los ingredientes. La nata vegetal la encontré fácilmente en el Carrefour, pero el bacon vegano tuve que ir al Veggie Room.

¿El único problema? Que no es un plato exactamente barato, probablemente todo cuesta 12 euros, 6 euros por persona. Pero de vez en cuando nos podemos dar el caprichete, ¿no?

Nivel: Ir a la nieve en fin de semana de temporal y pasar frío.

Ingredientes para dos personas:

– Tallarines o espaguetis sin huevo. A mí me gustan los que vienen en niditos, suelo echar a cocer unos cuatro por persona. Yo compré estos y estaban deliciosos, aunque seguro que con pasta fresca están rebuenos.

Espaguettis

– Nata vegetal. Yo os propongo esta que compré en el Carrefour, pero en la actualidad ya hay muchas marcas de natas vegetales.

Nata vegetal

 

– Tiras o tacos de bacon vegano. Nosotros lo compramos en el Veggie Room o en el Saníssimo, aunque en las tiendas ecológicas ya están empezando a vender.

Carnicería vegetariana

 

– Dos o tres dientes de ajo.

– Una cebolla.

– Aceite de oliva.

– Pimienta y sal.

1º Paso: En una olla, ponemos a cocer la cantidad que deseemos de espaguetis. Como he dicho más arriba, me gustan los tallarines en niditos, con cuatro por persona es suficiente, aunque si sois muy glotones, poned cinco. Depende de la pasta, pero la cocción estriba entre cuatro y siete minutos.

2º Paso: En otro fogón, en una sartén añadimos un chorreoncito de aceite de oliva y ponemos el ajo bien laminado y la cebolla a pochar a fuego muy lento.

3º Paso: Una vez pochado todo, añadimos los taquitos de bacon y los doramos un par de minutitos. Finalmente y para obtener la salsa, añadimos la nata vegetal. Sazonadla a vuestro gusto.

4º Paso: Una vez cocidos los espaguetis, los escurrimos bien y le añadimos la salsita.

Valoración de los catadores: Guille quiso repetir, tal vez debí añadir un nidito más de pasta. Lo hemos alucinado con los productos de La carnicería vegetariana, no dudéis en probarlos. La verdad es que salieron muy buenos, era un plato que añorábamos. Nos lo comimos viendo una buena peli, The Babadook, muy recomendable… para ver acompañado.

Magdalenas veganas de plátano, chocolate y nueces

Magdalenas

Los dulces son todo un comedero de cabeza si eres vegano. No porque no haya o no estén buenos, es que en el super casi todo lleva huevo, leche o derivados de la leche. De las pocas cosas que se salvan son los hojaldres. De esta manera, de vez en cuando cocino pasteles, bizcochos, galletas… y estas son mis primeras magdalenas, perfectas para un buen desayuno o merienda. Yo no soy muy de dulces, pero mi Guille es un oso goloso y hay que cuidarlo.

Dificultad: la de no comerse 5 magdalenas seguidas.

Ingredientes para unas 30 magdalenas:

– 200 ml de aceite de girasol o de oliva si es suave.

– 400 ml de leche vegetal: de soja, arroz, avena o almendras.

– 400 gramos de azúcar blanca o morena.

– 550 gramos de harina.

– 1 sobre de levadora tipo Royal.

– 2 plátanos. Si están maduritos, mejor que mejor. Dicen que son sustitutivos del huevo a la hora de compactar. Si no tenéis, la manzana quedaría genial también, pero es que el plátano con chocolate…

– 100 gramos de nueces. Yo sugiero nueces, pero podéis añadir cualquier tipo de fruto seco. Con almendras tienen que estar muy buenas también.

– 100 gramos de pepitas de chocolate.

1º Paso: Aplastar bien los plátanos con un tenedor. Si no están muy maduros, podéis triturarlos cual puré. Una vez triturados, le añadimos el azúcar. Batir bien con una pala de madera.

2º Paso: Añadimos el aceite sin dejar de remover.

3º Paso: Añadimos la levadura.

4º Paso: Para que el proceso no sea muy costoso, vamos echando alternativamente la leche y la harina hasta formar una pasta cremosa. Cuando haga burbujitas es que está bien mezclado todo. Si se os queda muy seco, añadid un poco más de leche y al revés, si se os queda muy líquido, más harina.

5º Paso: Añadimos las nueces y las pepitas de chocolate.

6º Paso: Precalentamos el horno a 180 grados y mientras tanto, colocamos las cestitas de papel o moldes de las magdalenas en una bandeja de horno. Si no tenemos un brazo pastelero, nos ayudamos de dos cucharas soperas para poner la masa en cada uno de los moldes. Hacedlo con amore, que no se os caiga la masa fuera. Mis bandejas de horno dan para unas 16 magdalenas por cada horneada. Cuidado con no llenar mucho las cestitas de papel o moldes, llenadlas hasta la mitad, que luego la masa crece y se derrama.

7º Paso: Introducimos las magdalenas en el horno y las dejamos hacerse unos 20 minutos. Mientras tanto, podemos dejar preparada la siguiente bandeja de magdalenas.

Valoración de los catadores: Como medida cautelar, retiré unas cinco magdalenas para mi hermana Mónica y me llevé unas 13 a un rodaje con Bruno Teixidor, Thiago Cuadrado, Rafa de Labra y Tulio Ferreira. No regresó ninguna. Por cierto, pedazo de tortilla vegana que se marcó Bruno. En cuando al pobre Guille, que siempre tiene que ver cómo le doy magdalenas, galletas y trozos de pastel a los demás, fue muy bueno y no se las comió todas: pude desayunar tres al día siguiente ¿Y mi hermana? Sospecho que también le encantaron.

Ensalada con algas Wakame

Ensalada de wakame

Hace tiempo que deseaba cocinar con algas, pero debido a que es un producto muy nuevo en la dieta occidental, reconozco que me daba algo de pereza. He decidido incluirla en mi dieta debido a su aporte en yodo (tengo desde los 18 años hipotiroidismo), calcio, sales minerales, hierro, potasio y vitaminas A, C, B1, B2 y B3. Las vitaminas B son muy buenas para el sistema nervioso. Y por si fuera poco, son un alimento muy depurativo. Por último, para las que nos gustan todas las chorricosas de cosmética, que sepáis que estimula la producción de ácido hialurónico y elastina y se pueden hacer mascarillas muy nutritivas con ella.

He empezado con las algas wakame que son las más fáciles de cocinar. Las venden en cualquier herbolario secas y con tenerlas cinco minutos en agua ya están listas para comer. Eso sí, son algo caras, a mí el paquete de 50 gramos me costó ocho euros y pico.

Nivel: Bajo el mar.

Ingredientes para dos personas:

– 25 gramos de algas wakame secas, ¡cuidado que aumentan mucho su volumen en el agua!

– Agua.

– Dos tomates.

– Un pepino

– Sésamo.

– Salsa de soja. Como está salada, no necesitamos sal.

– Vinagre de arroz o limón.

Lajiao (salsa picante), opcional.

1º Paso: Dejamos las algas en agua durante cinco minutos. Las retiramos, las escurrimos bien y las colocamos en el centro de un plato grande.

2º Paso: Cortamos el pepino en láminas muy finas y lo dejamos un rato en la nevera en agua. Así estará más crujiente y perderá el amargor, como le pasa a la cebolla con la acidez. Vamos, yo lo corto en láminas finas, pero a taquitos pequeños también mola. Una vez pasado más o menos un cuarto de hora, lo sacamos y lo mezclamos con las algas.

3º Paso: Troceamos un tomate en taquitos no muy pequeños y rodeamos con él las algas y el pepino.

4º Paso: Espolvorear con el sésamo, un pelín de lajiao y aliñar con salsa de soja y vinagre de arroz. Podéis añadirle un poco de cilantro, le pega un montón, pero yo no tenía.

Valoración de los catadores: Guille no puso ninguna pega: nos encanta. Y ahora que salimos de las navidades, es una gran opción por su casi nulo contenido en grasa y por la especial cualidad del alga para saciar el apetito,

Lentejas

Lentejitas

Las propiedades de las lentejas son muchísimas, de hecho, independientemente de cual sea vuestra dieta, las legumbres son un alimento indispensable. Las lentejas me encantan en puré, en ensalada en verano y bien calentitas y caldosas cuando hace fresquete. Es un clásico de la cocina que supongo que todos sabéis hacer, así que aquí escribo mi propuesta, con la placer de poder leer y escuchar cómo las cocináis vosotros.

Nivel: Pócima mágica.

Ingredientes para una buena olla:

– Medio kilo de lentejas.
– Una cebolla.
– Un pimiento.
– Cuatro zanahorias.
– Una o dos patatas.
– Un diente de ajo.
– Un bote de tomate frito.
– Un cubito de caldo deshidratado de verduras.
– Sal.
– Aceite de oliva.
– Especias si se quiere.

Hay gente que las hace en la olla a presión y lo cierto es que va muy bien, porque no se pierden las vitaminas y acabáis en cero coma. Sin embargo, yo vivo con el miedo de que se me peguen y se quemen y las hago en una olla normal, que me hagan chup chup media horita a fuego medio lento. Mi receta sirve para ambos recipientes, sólo que con la olla express tardaréis menos.

1º Paso: Poned a hervir todos los ingredientes: las lentejas, la cebolla picadita, el pimiento, las zanahorias y la patatas en rodajas, la pastilla de verduras y el tomate frito. El tomate frito, que ya lo podéis encontrar sin colorantes ni conservantes, me sirve para darle espesor. Lo dejamos hervir a fuego medio lento, la olla tapadita, una media hora. Id controlando el agua, por si se os queda seco. Yo a veces le tengo que añadir un vasito más.

En este punto, tengo que señalar que muchas personas hacen con las verduras un sofrito antes de ponerlas a hervir. Es totalmente lícito y está buenísimo, cuando no me da pereza yo también lo hago.

2º Paso: Si lo deseamos, añadimos especias. Yo les echo pimienta, pimentón dulce o picante (según me dé) y un poco de cúrcuma.

3º Paso: Probamos cómo está de sal, ¡recordad que el tomate frito ya tiene! Y le añadimos como 5 minutos antes de apagar el fuego el aceite de oliva. No sabe igual crudo que cocido.

Mucha gente le añade más verduras y yo a veces también. Las lentejas pueden admitir calabacín e incluso berenjenas, ¿qué otras le añadiríais vosotros? El arroz les queda genial.

Valoración de los catadores: A Guille es un plato que le encanta, aunque claramente prefiere las fajitas veganas que le hago de vez en cuando. En el caso de mi madre, es su plato favorito, de quien he robado la receta. Y os diré una cosa: ahora separo un poco de comida sin sal para poder ponerles un poco en el pienso a las perrinas, ¡el caldito de las lentejas es el Nirvana!

Boletus con salsa de zanahoria

Setas y puré de zanahoria

Me gustan mucho las setas. Aunque reconozco que antes me gustaban aún más. El año pasado me pegué un atracón de níscalos (rovellons en tierras de mi familia paterna) y todavía me estoy recuperando. No obstante, el otro día vi en la frutería estos boletus y tenían tan buena pinta, que me animé a cocinarlos. Quería cocinar un plato que fuera un poco más especial que el clásico sofrito con ajito y perejíl, así que ahí va mi sugerencia.

Nivel: Otoñal.

Ingredientes para dos personas:

– 6 Boletus grandes, aunque creo que quedaría muy bien cualquier tipo de hongo.

– Dos dientes de ajo.

– Eneldo y sal a gusto.

– Y para la salsita: cuatro zanahorias, un chorreoncito de vino blanco, un diente de ajo, una cebolla, salsa de soja, pimentón y un poco de sal (cuidado, que ya la soja está muy salada)

1º Paso: Vamos a empezar por la salsita, que es lo que más tarda en hacerse. En una sartén, añadimos un chorreoncito de aceite y ponemos a pochar las zanahorias, la cebolla y el ajo. Cuando esté la cebolla doradita, le añadimos la soja y el vino y lo dejamos hacer todo chup chup hasta que el alcohol se evapore.

2º Paso: Cuando la zanahoria esté blandita (un día tendré que hacer un estudio sobre el uso de los diminutivos en las recetas de cocina), batimos bien la mezcla. Tal vez tengáis que añadir agua, pues se suele quedar muy mazacote, aunque la idea es que sea un puré tirando a espeso. Probamos cómo está de sal y reservamos.

3º Paso: Las setas. A mí el frutero me dijo que las limpiara con un trapito húmedo, pero aquella tierra no se quitaba ni frotando con estropajo, así que cogí un cuchillito y las fui limpiando con agua.

Setas

4º Paso: Una vez limpias, las troceamos y pasamos por la sartén junto al ajito.

5º Paso: En un plato, servimos el puré de zanahorias y con una cuchara, añadimos unos cuantos boletus, espolvoreados con eneldo. Podemos servir con un poco de pan para mojar en la salsita ^^ Lo que veis en la foto no es perejíl, yo usé cilantro, que me encanta. Creo que las dos cosas dan buen sabor, probad lo que os más seduzca.

Valoración de los catadores: Guille se come con mucho gusto todo lo que le hago, aunque todavía no me perdone las alcachofas agrias de bote que le hice cuando sólo llevábamos tres meses saliendo. En cuanto a las perrinas, les puse un poco de la salsita de zanahoria en su pienso y parecía que se les iba a escapar el rabo de lo rápido que lo movían mientras engullían.

 

Puerros escabechados

Puerros escabechados

Íbamos a comer en casa de Loly, la famosa madre de mi amigo Alberto, ahora mismo en Japón solventando el problema del tifón comiendo bien y rico. He estado unos cuatro días por Plasencia y las familias de Alberto y Alegría se volcaron en hospitalidad, así que cuando vi aquella mesa que había preparado Loly, no pude hacer menos que sentirme, de nuevo, profundamente agradecida. Pero algo nos llamó la atención a todos, “¿Y eso qué es?”, “Puerros escabechados”.  Y se me hizo la  boca agua, porque yo con el vinagre soy así.

Ella me dio su receta, pero yo he probado una de escabechado, el que se usa para conserva, pues nunca lo había hecho y a mí ponerme a trapichear en la cocina me relaja muchísimo. La receta de Loly es muy sencilla: cocemos con una pizca de sal los puerros hasta que estén blanditos y los servimos con una salsa vinagreta. Y están (os lo puedo asegurar) deliciosos. Inspirada en este evento culinario, ayer preparé mi primer escabechado con unos puerros ecológicos.

Nivel: Barquitos de pan.

Ingredientes para dos personas:

– 10 puerros. Aunque si queréis que sobre para guardar en conserva, podéis doblar la ración. Que no os parezcan muchos, que ya sabéis que con los tallos abultan un montón.

– Cuatro dientes de ajo.

– Dos vasos de vino blanco.

– Medio vaso de vinagre.

– Medio vaso de aceite.

– Un vaso de agua. Yo utilicé el caldito de cuando hidraté unos tomates secos, pero podéis hidratarlo con una pastilla de verduras para darle sabor. Si hacéis esto, ¡cuidado con la sal después!

– Sal y pimienta.

1º Paso: Cortamos los puerros por la parte tierna y blanquita, de un tamaño de entre 5 y 6 cm. Vosotros ya lo iréis viendo dónde empieza el verde y dónde no. Lo que sobre no lo tiréis, que podéis hacer una cremita o, si no os gustan los purés con muchos hilos, lo podéis sustituir en ensaladas o guisos por la cebolla.

2º Paso: Limpiamos bien de tierra los puerros. Yo les suelo quitar la primera capa.

3º Paso: Con muy poquito aceite, los doramos un poquito junto a los ajos, a los que previamente habremos dado un puñetazo en la tabla de madera. Si tenéis menos fuerza que un puñao pelusas llamad a vuestros maromos, Guille hizo del increíble Hulk muy eficazmente.

4º Paso: Una vez dorados, añadimos el vinagre, el aceite, el vino y agua enriquecida y dejamos cocer a fuego lento unos 40 minutos, el tiempo suficiente para que se pochen y queden blanditos. Yo dejé evaporarse casi todo el líquido.

Podéis servir lo que queráis y guardar lo que sobre, ¡el escabechado dura muchísimo! Es una técnica árabe ancestral para conservar la comida y tengo entendido que podéis hacerlo con más verduras, entre ellas es sonado lo ricas que están las berenjenas.

Valoración de los catadores: Guille, muy curioso, se metió un trocito de puerro a la boca: “Dioooos, ¡esto está buenísimo!”. Se metió otro: “Esto es una delicatessen, ¿no?” Me encanta mi chico porque siempre es muy expresivo cuando le preparo platos ricos y yo me pongo todo lo contenta. Probad este plato, os sorprenderá.

 

Cookies veganas

Coockies

Esta es una de las recetas de dulces más fáciles que podáis hacer. Ser vegano y comprar dulces en el super es un engorro, porque todo lleva huevo… ya ni hablemos de la cantidad de productos que tienen grasa de cerdo, ¿Lo más gracioso? Que en el DIA compramos unas galletas de barquillo en cuyo paquete se defiende que son “de nata”. Siempre está bien leer los ingredientes para llevarnos la sorpresa de que de nata tienen lo que yo de nuez. Los hojaldres se suelen salvar de llevar cualquier tipo de producto animal. Aun así, comprarse un bizcocho o unas galletitas para el desayuno es un rollo, por lo que de vez en cuando recurro a esta receta, muy socorrida y deliciosa. Además cuenta con una ventaja: partimos de una masa base a la que se le puede añadir de todo.

Nivel: Bendita pastelera.

Ingredientes para que toda la familia pueda meterles mano:

– 600 gramos de harina de trigo.

– 400 gramos de azúcar de caña.

– 2 cucharaditas de levadura o, en su defecto, bicarbonato.

– Una pizquina de sal, que potencia el sabor.

– Un vaso de aceite de oliva (un vaso de toda la vida son unos 240 ml aproximadamente).

– Un vaso de leche vegetal: de arroz, de soja, de almendras, de nueces de macadamia, de avena, de alpiste, etc.

– Finalmente, las podemos hacer de lo que queráis: Las clásicas con pepitas de chocolate, cualquier fruto seco (almendras, nueces, cacahuetes, pistachos…), semillas (pipas de girasol o calabaza, avena, semillas de amapola…), etc. En estas que veis en la foto he utilizado cacahuetes crudos y semillas de amapola. Luego también podéis echar especias, tales como el cardamomo, pimienta, canela o vainilla. Quedan genial las raspaduras de naranja o limón, las hojas de menta, arándanos, granos de granada, zanahoria… incluso si os sale del tofu, podéis hacerlas de marihuana. Pero con cuidadico, felices.

1º Paso: En un bol grande, mezclamos el azúcar, la harina, la levadura, la sal y el aceite de oliva. Mezclamos bien.

2º Paso: Añadimos los frutos secos, las pepitas de chocolate, la fruta o el ingrediente del que queráis realizar las galletas, incluido los condimentos.

3º Paso: Por último, añadimos la leche vegetal que será lo que nos proporcionará la humedad óptima de la galleta. Os he recomendado un vasito, pero yo al final voy echando hasta que creo que la masa está en su punto. La masa resultará algo pegajosa. No os preocupéis si tiene grumos, la receta de las coockies no tiene una masa muy homogénea.

4º Paso: Precalentado el horno a 180º, cubrimos una bandeja con papel de hornear o de aluminio. Seguidamente, con dos cucharas soperas, añadimos pegotes de masa. No intentéis que os queden redonditas o acabaréis haciéndoos el Harakiri. Los pegotes de masa luego se semiredondean solitos en el horno, tal y como veis en la foto.

5º Paso: Recomiendo un horneado de entre 15 y 20 minutos. El truco está en sacarlas cuando estén poco hechas, para que luego tengan una textura un poco blanditas y no se os queden excesivamente duras. El rollo crujiente mola cuando la capa exterior lo está o si el dulce es muy fino, otra cosa es una piedra. No os preocupéis si os da la impresión de que la sacáis del horno demasiado blanda, al final se seca y compacta y quedan estupendas.

Valoración de los catadores: Por norma general desaparecen en cero coma, nadie sufre, nadie se queja y Guille me ama ❤ ¡Y cuidadín con darle dulces a los perretes! Lo siento infinito por mis tragaldabas peludas.